La hipnosis, una herramienta de la PNL

Los creadores de la PNL, J. Grinder y R. Bandler, estudiaron al gran maestro de la época en el campo de la Hipnosis, Milton H. Erickson.
El lenguaje hipnótico es la columna vertebral en los procesos de cambio en la programación neurolingüística, por conseguir inducir a las personas a unos estados de trance muy profundos dónde se producen cambios en nuestro subconsciente.
¿Qué es la hipnosis?
La hipnosis es como un sueño incompleto inducido por la sugestión. Cuando una persona está en estado hipnótico entra en un estado profundo de relajación, en el cual el facilitador aumenta la sugestionabilidad de la persona.
¡Toda hipnosis es una autohipnosis!
¿Cuántas veces hemos perdido la noción del tiempo y del espacio estando despiertos?
¿No has soñado nunca estando despierto?
¿Quién no se ha quedado en el limbo viendo una película, viajando o conversando con alguien?
Pues éstos procesos son lo que se llama trance o estado hipnótico.
Hay mitos sobre la hipnosis importantes a aclarar:
· Nadie que no quiera ser hipnotizado lo será, si no está predispuesto a ello.
· Además, si la persona entra en proceso hipnótico, es decir, en trance, y en el caso de recibir alguna orden hipnótica que vaya en contra de sus valores y creencias, automáticamente la persona saldrá por si sola del trance (no podemos obligar a realizar cosas a una persona que no quiera hacer o cambiar).
Hay una gran diferencia entre la hipnosis clínica y la hipnosis de show o espectáculo: La hipnosis clínica o autohipnosis tiene un fin científico para conseguir cambios en el bienestar psicofísico y en los comportamientos. En la hipnosis de show, todo es diferente, las personas que participan son seleccionadas previamente y todo está preparado para el espectáculo.
¿Realmente cómo funciona esto del trance?
Si dividiéramos nuestra mente podríamos hablar de la parte consciente y la inconsciente, lo que sería el centro de control en nuestro organismo. La mente consciente ocupa un 12% del cerebro dando control al sistema nervioso central, en las actividades musculoesqueléticas voluntarias, el razonamiento lógico y racional, la educación, la crítica… La mente subconsciente ocupa una 88% del cerebro, controlando el sistema nervioso autónomo, los órganos internos, sistema endocrino, los músculos involuntarios, el sistema circulatorio… controla todo lo que no está sometido a nuestra voluntad.
Aunque éstas dos mentes controlen partes diferentes, se comunican entre sí en el sistema nervioso central y entramos en trance cuando accedemos al subconsciente.
Las neuronas transmiten información de una a otra de forma eléctrica y electroquímica, dónde se puede detectar la actividad eléctrica que tiene nuestro cerebro en forma de ondas mediante un electroencefalograma.
Dependiendo de los ciclos de onda por segundo, la mente puede estar en cuatro niveles: BETA, ALFA, ZETA Y DELTA. Cuando entramos en el nivel ALFA, es dónde podemos acceder a la información del subconsciente e implementar nuevas sugestiones para producir cambios positivos en la persona. En los estados ALFA aumenta la capacidad de imaginación y creatividad en las personas.
En definitiva, la hipnosis es un estado de relajación dónde nuestra concentración está focalizada en una sola idea para producir cambios.